DEMOCRACIA PARA SIEMPRE


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Hoy martes 10 de diciembre a partir de las 15:30 en Plaza de Mayo se realiza el festejo “Democracia para Siempre”.

Está prevista la participación de Horacio Lavandera, Chango Spasiuk, León Gieco, la selección nacional de Tango junto con Cacho Castaña, Adriana Varela, Susana Rinaldi, Rodolfo Mederos, Leopoldo Federico y Ariel Ardit, Horacio Guarany con el chaqueño Palavecino, Kapanga, Jaime Torres con Melania Pérez, Tukuta Gordillo, Daniel Vedia, Víctor Heredia, Teresa Parodi, Gustavo Santaolalla con Man Ray, Choque Urbano, entre otros.

El objetivo “es festejar 30 años de democracia, de derechos para todos, de libertad garantizada, de alegría compartida y de futuro con inclusión”.

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LA INFANCIA DE JESUS


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LA INFANCIA DE JESÚS  / J.M.COETZEE

EL PAÍS DE LAS PRIMERAS COSAS

La flamante novela de Coetzee evoca en parte a El país de las últimas cosas, un sensible y casi olvidado texto de Paul Auster. Sólo que en este caso no se trata de una tierra yerma donde los sobrevivientes se matan entre ellos por una camisa rota, un techo o un pedazo de pan. En La infancia de Jesús lo que está en juego es otra cosa. Un hombre y un niño sin vínculo de sangre desembarcan en un raro país donde se les asigna nombre y edad. También se los alienta a vivir sin memoria. Desde el olvido, entonces, los protagonistas deben reconstruir sus identidades como le pasa a la obstinada heroína de la novela de Auster. El chico busca a su madre. El hombre aspira a tener trabajo, casa, mujer, proyectos. Extraños en una tierra aún más extraña, los dos marginados aprenden español, el idioma del lugar, mientras esperan un traslado a otra ciudad. El ambiente que predomina en esa especie de nación abúlica, aunque organizada, no parece ocuparse por el deseo de sus habitantes sino más bien por sus obligaciones y/o funciones. Algunos de ellos, sin embargo, alcanzan a entender que abandonar los recuerdos es una técnica que a la larga no funciona. También saben que pueden construirse diques pero el agua siempre se cuela por las grietas. Con esta novela, que por momentos roza la ciencia-ficción, el Premio Nobel de Literatura (2003) vuelve con sus mejores armas. Al igual que sus personajes el lúcido autor de Desgracia parece buscar en esa especie de país de nunca jamás un sitio, así sea imaginario, donde poder echar raíces y empezar una nueva vida.

L.G.